De mis súbitos Ataques, las preguntas salían disparadas como un corcho de champagne a presión, me decía "si tu dios es verdadero ¿cómo sabes que los demás no lo son? o que tu estas en el error", que terror me causò esta pregunta, que ponía mis nervios a punto, recurría a la Biblia, oraba, hacia alabanzas, le creía al pastor, pero las preguntas encuentran salidas, escapes, lo que se reprime explota...
"¿Y si el mundo no es como lo ves? es de otra manera" me disparò una pregunta que me generó pánico, pero ahora entiendo que esas explosiones de pánico no son otras cosas que la verdad, estoy condenado a no creer, lo acabè de entender el día en que Giordano Bruno, o como lo cuentan las historiadores, sintió un instante de sumo pánico al pensar que el universo era infinito, y que no estábamos en una cajita de Baúl como nos hizo creer la iglesia, La diferencia es que Giordano se aferrò a su miedo y lo convirtió en realidad, descubrió que la tierra no era el centro del universo, y pagò con su cuerpo calcinado el precio de perseguir la verdad, un condenado por la iglesia, que abogò por no tapar sus dudas.
Los condenados todos los días tenemos preguntas que no deben ser
tapadas, preguntar, pregunta porque el sol sale de día y la luna de noche,
pregunta como estúpido, pregunta que nada está de más, la condena de dudar
hasta de sí mismo, el pánico no es un enemigo...