lunes, 25 de mayo de 2015

Oasis...

El sendero del ansioso está plagado de riscos y barrancos en medio de las azarosas arenas movedizas de la angustia, aunque algunos días transcurren tranquilos, como el agua del caudal enorme,  sin agitación de pecho, sin depresión, sin sentimientos de despersonalización, el sueño se concilia bien, y hasta las canciones suenan mejor ese día, como en aquellos ratos en los que me sentaba a leer sin preocuparme de nada mas, en una biblioteca.

¿Y qué has de esperar de esos días tranquilos? nada, gozarlos, porque no son tantos, no hay que esforzarse por tenerlos, el afán de no perderlos los hace huir, contarlos es peor, has de saber que se van, como todas las cosas buenas, la vida también se va, y llegara el fin de todos los afanes, hasta la locura insoportable tiene su fin, el hastío eterno de la injusticia y la inmoralidad se esfuma, ya tendré tiempo para refocilarme en  el cieno de la melancolía, de lamentarme y crujir mis dientes....


Solo son unas gotas de rocío en un desierto, la infinita belleza de lo escaso...