Nada diferente de una casa, una cárcel, un hospital o una
escuela, la intimidad no existe, los recodos del baño tiene enormes ventanas y
no se permite afeitarse, no con máquina de cuchilla, en esa ocasión trafique más
de una para otros compañeros, suicidas que querían liberarse de la barba, yo accedí
a dárselas, ¿Quién les quita el derecho a decidir sobre sus vidas?
A los pacientes psiquiátricos no se les permite hacer el
amor, no entiendo que cordura esperan obtener si les niegan el sexo, algunos se
acostumbran a hacerlo a escondidas mientras otro vigila, con frecuencia alguna
dama solicita que le ayudes con el tema, pues sus ganas de sexo la hacen
enloquecer más, los locos son tratados como imbéciles, por enfermeros que tal
vez estén más enfermos que ellos, y no lo saben, desde luego, no de los psicóticos,
los psicóticos parecen tener un serio retraso mental, no se conectan con nada,
no se dan cuenta de su mal aspecto, o de su mala conducta, muchos afirman ser
Dios, y tantos otros son seres muy religiosos, la psicóloga del lugar es una
mujer despiadada que en nada quiere ayudar a los pacientes, ni se toma el
tiempo para hablar con ellos, ella solo llena unos formularios, no le ruegues
ni le pidas nada, lo que ella no hace, lo hace la trabajadora social, al
psiquiatra lo veras una vez por semana.
Los curas aquí son bellas personas, no te obligan a ir a
misa, pero uno, y soy ateo, va a misa solo por el cariño que me inspiran, ellos
son verdaderos héroes, el cura me invita a tomar café. Le digo que no, y me
dice “es una locura, bebe un poco” 5 años sin consumir café, y se siente como
la gloria, el cuerpo lanza un grito de alegría, solo hay una mujer
absolutamente hermosa y es una adolescente, otra suicida, sonríe mucho, y
cuando la miro, sonríe más, pero no es mi estilo meterme en problemas, aunque
tenga bellas caderas y una piel exquisita, tiene locos a todos los hombres,
creo que a los condenados a esta prisión no les gusta mis bromas, dicen que me
veo demasiado normal, y que pensaban que era médico, no saben las luchas
internas que llevo por dentro, quizás me vean calmado, porque aquí no le debo a
nadie, ni tengo que correr a mis prisiones diarias, aprendí a hablar con el
doctor, me hice amigo del encargado de salud ocupacional, a la psicóloga nunca
la veo, y los enfermeros aun me miran como mierda en el piso, fue bonito estar aquí
y no pensar en ti…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario