lunes, 28 de septiembre de 2015

Alcohol...

llevaba 5 años sin tomar una copa de licor, hasta que hace un mes hice el feliz descubrimiento de que ya no me hacía tanto daño, comencé con una cerveza light, luego con dos, luego con una cerveza normal, me fascina el sabor y la sensación de la cerveza, eso de sentirse bien, relajado, y sin miedo a ser uno mismo, y expresarse suelto y liberal, extrañaba eso de no temerle al futuro, y no mirar el pasado, y llegar a la noche con sueño, y dormir sin pensar en más, eso de sentir que podías acostarte tarde sin pensar en posibles consecuencias, eso me encantaba de la cerveza, y recuerdo cuando podía tomar unas cuantas, cada ocho días.

pero luego empezó la fase fea, no podía solo tomar tres, y el guayabo era una cosa ciertamente poco deseable, porque venía con síntomas de todo tipo, la ansiedad se manifestaba, aunque al principio la ignore porque podía soportarla, pero ya no digería tres cervezas, sino cinco, siete, diez, doce... volví a ser alcohólico, y quería vivir pegado de la botella, hasta la semana pasada, cuando tuve un día de mierda, con pensamientos catastróficos, escalofríos, y termine peleando con unos gamines de estudiantes que tengo, a los insultos, y gritando, esa noche llegue a casa con el inequívoco de que ese no era yo, y que algo malo me pasaba, me demore más que de costumbre para quedarme dormido, el resto de la semana me supo a mierda.



Entonces supe que mi breve romance con la cerveza quizás no podría volver a repetirse, ay, como te amo bandida de mi paz, pero no puedo soportar volver al punto del infierno de donde partí la última vez....

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