llevaba 5 años sin tomar una copa de
licor, hasta que hace un mes hice el feliz descubrimiento de que ya no me hacía
tanto daño, comencé con una cerveza light, luego con dos, luego con una cerveza
normal, me fascina el sabor y la sensación de la cerveza, eso de sentirse bien,
relajado, y sin miedo a ser uno mismo, y expresarse suelto y liberal, extrañaba
eso de no temerle al futuro, y no mirar el pasado, y llegar a la noche con
sueño, y dormir sin pensar en más, eso de sentir que podías acostarte tarde sin
pensar en posibles consecuencias, eso me encantaba de la cerveza, y recuerdo
cuando podía tomar unas cuantas, cada ocho días.
pero luego empezó la fase fea, no podía
solo tomar tres, y el guayabo era una cosa ciertamente poco deseable, porque venía
con síntomas de todo tipo, la ansiedad se manifestaba, aunque al principio la
ignore porque podía soportarla, pero ya no digería tres cervezas, sino cinco,
siete, diez, doce... volví a ser alcohólico, y quería vivir pegado de la
botella, hasta la semana pasada, cuando tuve un día de mierda, con pensamientos
catastróficos, escalofríos, y termine peleando con unos gamines de estudiantes
que tengo, a los insultos, y gritando, esa noche llegue a casa con el inequívoco
de que ese no era yo, y que algo malo me pasaba, me demore más que de costumbre
para quedarme dormido, el resto de la semana me supo a mierda.
Entonces supe que mi breve romance con la
cerveza quizás no podría volver a repetirse, ay, como te amo bandida de mi paz,
pero no puedo soportar volver al punto del infierno de donde partí la última
vez....
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