Me dice "esta se ha constituido como
una profesión de riesgo" y es cierto, esta mañana el tercer café extra
fuerte no me hizo efecto, tengo la sensación de querer dormir sin mirar el
reloj, pero conozco mi temperamento de caballo de carreras, los sueños se han
tornado tan reales, que ya llevo dos semanas arreglando la casa donde vivíamos
antes, le he colocado unas enredaderas hermosas en el patio, que convertí en
colonial, y duermo en el suelo en una estera tipo hindú con una mujer cuya
identidad me es aún desconocida, pero igual, tengo mujer, y un perro, que no es
el actual, es mucho más grande y vigila la puerta que nunca está armada, día y
noche, en efecto, la puerta de mi casa de sueños nunca está armada, puedo ver
la panorámica del muro de aquel bosque desde ahí, y a los ladrones pisteando
que se pueden llevar, pero en mis elucubraciones oníricas, yo he hecho los
muebles de ladrillo y cemento con bellos decorados, y no hay forma de robarse
una silla, o nada, al menos que se roben las cobijas, o las sabanas o las
almohadas.
A veces traigo el
rostro de la que me gusta y la beso pausadamente, con el miedo a que se
desvanezca y me quede despierto, algunas veces eso pasa, otras veces, puedo
contemplarla a los ojos, es que habrá quienes piensan que uno ya a esta edad no
se enamora, o no tiene amores platónicos, o no anhela besos en el silencio de
la oscuridad...
Esta situación me
tiene en el aire, es la peor sensación, bueno, no lo es, pero no es divertido
sentirse tan lleno de incertidumbres, la rutina es necesaria, o me lo parece,
es como game of thrones, o the walking dead, no se sabe a quién van a matar
mañana, para que la historia se ponga un poco agria, y luego puedan hacer un
absurdo giro dramático, en fin, espero que como la serie de doctor house,
siempre sobreviva el paciente, así el doctor esté loco...