Tengo mis dudas sobre si mi estado es
consecuencia de los medicamentos o tenía que llegar ahí (como dicen los
doctores) la primera vez que fui a Urgencias por un insomnio fue porque me había
puesto a jugar con fuego, y una mujer casada se había enamorado de mí, la
rechazaba y la rechazaba, y la tonta no entendía, ese día le había dicho
"usted tiene marido, él nos picaría en pedazos, reaccione" y ella me
dijo "que nos piquen en trocitos, yo me le apunto" esa noche, se me
fue el sueño, creo que es lógico, estaba arriesgando muchas cosas, madrugué
para ir al médico, y él me recetó fluoxetina y alprazolam, mi hermano me
dijo "no tomes esas pastas" el sabrá porque lo decía, pero como no sabía
sus efectos, las tomé, pensé que no había surtido ningún efecto, pero a
la semana comencé a experimentar una ansiedad muy fuerte, no creía que fuera
directamente por ello (desconocía eso de la farmacocinética y otras cosas) así
que comencé a comprar remedios naturales que en realidad no me hacían ni
cosquillas, por más deprimido que hubiera estado, nunca necesite de tales
cosas, me daban mis ataques de pánico, y al momento podía volver a dormir, después
de filosofar un rato, u orar un poco, o escribir hasta haberme desahogado, pero
esta vez nada me hacía efecto.
Para enero del año siguiente, la familia había
decidido ir de paseo a Santa Rosa de Cabal, y yo me sentía una mierda (de
verdad me sentía como si debiera ir a un psiquiátrico) esa semana me dopé con valeriana,
la tomaba 3 veces al día, y me sentía maravilloso, pero justo antes de volver
al trabajo, no surtió ningún efecto, así que empecé el tratamiento, para no
alargarles el cuento, la doctora a los 6 meses me mando a suspender bruscamente
el clonazepam y la trazodona, lo cual me provoco un insomnio que no tiene
nombre, y eso me provoco más ansiedad, luego de eso volví a tomarlas como era
la dosis normal, pienso que fue negligencia de ella, porque ninguna de esas
medicinas debe suspenderse de una, llego diciembre y ya me sentía mejor, pude
suspenderlas gradualmente, pero en enero, otra vez me sentí muy mal, tan
mal que volví a la casa sedado, pero esa historia ya la conocen.
Ya llevo dos años, y siento que la cosa a
veces desmejora, sobre todo en la parte del sueño, lo confieso, nunca he sido
de mal sueño, solo hasta que empezó esta pesadilla había dormido tan poco y tan
mal, así que hoy me dirijo a un centro de desintoxicación, a escuchar una
segunda opinión, si es que puede haberla, una segunda opción, no sé lo que
pase, pero espero hallarle solución a este cuento, quiero decirle no más,
no quiero depender de esto, no quiero que me aumenten las dosis, no quiero
seguir sometido a esto, no quiero vivir toda la vida pegado de medicamentos con
efectos colaterales, con una vida tan limitada como la que llevo ahora, todo me
hace daño, tengo 33 años maldita sea, y reacciono como si tuviera 83, todo es
delicado, he perdido las esperanzas de hacer familia, de viajar, de nuevos
proyectos, no salgo con mis amigos, solo chateo, o escribo, porque está dentro
de lo que puedo hacer sin arriesgarme demasiado, camino una hora al día
para relajarme, al aire libre en el campo, pero estoy más solo que nunca, no me
puedo tomar un café con alguna conversación interesante, no puedo tocar a
medianoche en ningún bar un sábado en la noche, soy el más aburrido de mis
amigos, ya ni siquiera las oraciones surten efecto. Solo la droga, solo esas
pepas, y ellas no duraran para siempre, no en la misma dosis.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario