sábado, 24 de mayo de 2014

Día quinto

La cita con el trabajador social ha sido inmejorable, incluso mejor que la cita con psicóloga  que debió haberse ganado.el cartón en una rifa, este atiende a mi mama y a mi cuñada Olga, habla de.desarrollar un plan integral para mi trastorno, es atento, empatico, y escucha.cada preocupación de mi familia, mi mama me ha traído una caja de Dunkin donnuts, le reparto a mis compañeros más queridos, y me guardo unas tres, aquí hay mucho paciente hablando de Dios, algunos se creen pastores, y cantan sus alabanzas a grito tendido, en la sala de terapia ocupacional una Señora algo pasada de kilos comienza a coquetearme, está fuera de mi rango por obvias razones, tiene cuatro hijos, no sabe leer ni escribir, no terminó bachillerato, y es agresiva con todo el mundo, no es el único caso, también hay una paciente que me pregunta por mi esposa, y se sienta a hablar en voz baja.con sus seres imaginarios, la mayor parte del tiempo, está agresiva, en la noche me le acerqué, estaba con el rímel corrido sentada en la oscuridad, le pregunté «¿porqué no has dormido?» Me dijo «no te quiero ver aquí, lárgate» yo me aleje antes que me lanzará una Matera o un tacón, la cita con el psiquiatra fue más amena, me pregunto muchas cosas, lo VI llenar la pantalla, lo que me estaba haciendo fue un análisis cognitivo, me sentí bien, era justo y necesario, fanny recibió la salida, y la niña que se cortaba también, pero al entrar a la habitación a mi compañero que siempre ha sido un caballero, se le salió una voz de chirrete incomparable «sabe que, yo me queje por lo del sueño, y me mandaron más pastas, me las dieron y las vomité, yo ya no me tomo más esas hijueputas» sentí pánico de verdad, pues el efecto de las pastas es prolongado, una persona adicta al bazuco en estado de abstinencia es en realidad muy violenta, concilie sueño a las once, y me concentré en mi imaginación y en paisajes que yo mismo creaba.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario