viernes, 23 de mayo de 2014

Cuarto día

Me levanto a las siete en punto, y un enfermero me recuerda que puedo perder el desayuno, pero me dedico a escribir las memorias del día tercero  después de hacerlo, me percato que de siete pares de medias, no Tengo más que dos, me han robado, y recuerdo que entre los pacientes también hay drogadictos, el taller de terapia ocupacional está cerrado por aseo, todos estamos colaborando con algo, lavando las sillas, limpiando las mesas, Giovanny (Asi se llama el profesor bipolar que trajeron a la fuerza) me pide un minuto para llamar a su familia, nadie le contesta, insiste a otros dos números, igual, la mayoría de pacientes tienen visitas, pero hay unos tantos a los que no han venido a verles  y tan siquiera los llaman, a Giovanny según me cuenta su mujer le hizo esto porqué la traicionó con otras dos mujeres,  también una Señora muy de edad me pide minutos, le digo que no tengo, que es para que sus hijos los recojan, ya que ella vino a acompañar a su marido, me da sentimiento por Asi decirlo, Asi que le regalo el minuto, aquí se toma café como si nada, con leche, es más, todos los.pacientes repiten la dosis una y otra vez, llegan cinco pacientes nuevos en promedio, y se van tres, hay gente que lleva aquí dos años, ocho meses, cuatro meses, para ellos no es evidente su situación mental, la mayoría mantienen dopados, Me Han Autorizado Para Traer Mi Guitarra Y Mi Computador, Pero Debo Guardarlos En Terapia Ocupacional, mi felicidad mayor fue cuando me visitó mi hermano, no es que me sienta mal en este lugar, ni solo, más solo me siento en mi lugar de trabajo, pero una manifestación de cariño rompe con todo un día, ojala se acuerden de mis compañeros de Dolores, y los visiten, ya que uno necesita un ancla para atarse a la vida y resistir, agradezcan a su Dios que pueden vivir las circunstancias y controlar sus emociones, pero no añadiré más moralejas.

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