lunes, 12 de mayo de 2014

Las opciones...

Las bonitas palabras no curan, así que decidí ir a mi cita con la psiquiatra religiosamente, comencé el día con un inexplicable nerviosismo, que parecía a veces querer salirse de control, tenía que preguntarle tanto como pudiera, por todo,  Ella accedió a la idea de que era necesario en algún momento intervención directa en el tema de abandonar la Benzodiacepina, y me dio una orden de hospitalización para cuando quisiera ejecutarla, no sé cuándo la tomare, creo que en vacaciones, para poder hacerlo sin que afecte mi trabajo, sin la preocupación de tener que deberle nada al jefe, o esperar a que me rebajen en las evaluaciones institucionales al final del año, porque de mil amores, lo haría ya mismo.


Me gusta que no sea reservada, me cuenta que algunas personas, esos medicamentos ni siquiera les hacen cosquillas, que toca tratarlos con antipsicóticos, y a veces con las dosis más fuertes, y que algunos no tienen éxito, que ella se frustra cuando tiene un paciente que sabe que sería sencillo curarse, o recuperarse pero no lo hace, no se recupera, me dice que lo mío es más que todo psicológico, creo que tiene razón, pero no tengo las llaves para salir de este laberinto, necesito ayuda, necesito quien sostenga mi mano y me guie en el valle de sombras de muerte, una mano humana, una persona, alguien que me muestre que hay luz al final de la oscuridad, por ahora tengo la esperanza que el mundo puede ser un lugar mejor.

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