martes, 13 de mayo de 2014

¿que será de su vida?

El primer encuentro personal con la enfermedad mental fue a mis tiernos nueve años, Mi madre viajaba todo el tiempo a Medellín, a Ecuador, a muchas partes, haciendo excursiones, para poder sostener a la familia, así que casi siempre teníamos una niñera, ese año contrato una mujer rubia, de gafas, simpática, cariñosa, de ojos soñadores, no diría que me enamoró, pero me cautivo, jugaba con nosotros, nos seguía la corriente, charlaba con Paola y conmigo, me cargaba,  estaba feliz, quería que ella siempre estuviera ahí.

Pero a la siguiente semana, ya no volvió mas, mi mama no fue muy delicada para contarnos el asunto, "la niña que venía a cuidarlos ha enloquecido, esta interna en el psiquiátrico, no volverá a hacerlo" yo me asusté mucho, pensé que era una desgracia que una mujer tan hermosa, tan pura, tan tierna, tan digna, hubiera sucumbido ante tal desgracia, para mí la locura era símbolo inequívoco de muerte, de limitación, de desgracia absoluta, por primera vez me sentí afectado por lo que le incidió a alguien cercano, me sorprendo pensando en que habrá sido de la vida de aquella hermosa niña, cual sería su diagnóstico, ¿habrá logrado aprender a llevar una vida controlada? ¿Se habrá casado?¿habrá tenido hijos? ...


Nos enseñan que los pacientes psiquiátricos son personas peligrosas, cuando más, inútiles, gente que no puede aportar nada bueno a la vida, que ellos están lejos de poder experimentar alguna conexión emocional con las personas del común, pero yo no he olvidado a esa persona, la tengo en mi mente, y me gustaría pensar que está bien, que está mejor, Que esa persona ojala percibiera todo el amor que le profese de niño.

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