miércoles, 21 de mayo de 2014

Segundo día

La noche pasó sin mayor inconveniente, despierto a las cinco de la mañana y escribo el blog del día anterior, mi compañero sé encuentra dando vueltas en la cama y yo decido ir a darle una vuelta a la clínica, a eso de las nueve tengo mi primer cita con la psicóloga que solo sé remite a preguntarme cosas de la historia Clinica, y cuando estoy hablando me repite «recuerde que solo tenemos media hora de cita», me causa cierta indisposición que diga eso, solo quiere llenar la historia Clinica, luego de eso, me dice «señor, aquí no le haremos ninguna reducción de medicamentos, antes volveremos a colocarles los que tenía, usted no podrá dejarlos en la vida» el golpe emocional me pone muy triste, y mi situación sentimental ayuda, recibo una llamada  y rompo en llanto, por primera vez me siento en una cárcel, me decido hablar uno por uno con Mis compañeros.

Uno de ellos, es un señor que sé ha quedado sin trabajo, y sufre de depresión severa, sé le siente, todo el día camina como burro el personaje de winnie the pooh,  aquí en está Clinica el paciente no decide cuando irse, lo decide el psiquiatra, tengo a varios compañeros docentes, todos están aquí por trastorno bipolar, de hecho, muchos de los pacientes están aquí por ello, uno de ellos quiere salir  pero el psiquiatra no lo dejó salir porqué esa noche había hablado demasiado duro para el.concepto de los enfermeros, sé enfurece mucho, el me explica que en la fase maníaca sé siente una Maravilla, y que puede durar días sin dormir, y que lo llevaron a la rey David unos enfermeros que lo golpearon en las costillas, y aquí lo metieron en el pabellón de los rematados, me cuenta que es una pesadilla, porqué hay gente que grita de día y de noche, todo tipo de espectáculo, sé enoja demasiado porqué quiere salir a votar, y no quiere estar más aquí, la profesora pensionada que me toca el trasero también es bipolar.

He ingresado a la piscina, hay pacientes heridos, evidentemente por intento de suicidio, muchos de ellos, depresivos o bipolares, que intentan nadar con las heridas aún vivas, luego me dirijo a la sala de terapia ocupacional, me dejan escoger mi trabajo,  escojo una zampoña porqué no quiero pintar marranitos o hacer barcos como los demás, al mediodía, nos dirigimos al almuerzo, un paciente sufre un ataque convulsivo, el.profesor dice «bien hecho, por antisocial», no estoy de acuerdo, siento compasión por el paciente,  espero mi turno para recibir mi material de trabajo, y conozco una jovencita muy bonita de unos once años, está aquí porqué es feliz cortándose el cuerpo, tiene los brazos como los rollos del qumran, le pregunto porqué lo hace, y me dice que le encanta, que quiere vestir de negro, que le gusta la electrónica, y que odia a sus compañeros de colegio, su madre duerme al lado, la pequeña es adoptada, dice que siempre ha querido saber porqué su madre la abandonó, eso hace parte de su trastorno, me cuenta que quien la abandonó era alcohólica, y que lo de rayarse, lo volvería a hacer mil veces, la vi hasta las cuatro de la tarde,  cuando la ingresaron al pabellón de los tostados, y ahí la tienen.

Aquí cuantifican que tan sociable es la persona, Asi que me he decidido a hablar con todos, hasta he hecho amigos, sobre todo los docentes,  en la noche me han subido los medicamentos, y le he preguntado a la enfermera porqué, ella me responde con risa burlona «preguntele al doctor» de que doctor hablaran  si el psiquiatra no me ha visto, y el médico general solo me cambió el ansiolítico, Asi que lleno de rabia, pero decentemente me decido ir a donde el jefe de enfermeros y decirle «vea, si ustedes no me dicen que pastas estoy tomando, yo llamo a mi familia, me voy y los demando»  ante mi reclamo, sé sientan conmigo, me explican que es lo que pasa, que me cambiaron el ansiolítico por uno más suave, y que por eso me estoy tomando dos veces más, que por ser primerizo en este rollo, no sabía muchas cosas, Asi que sé disculpan conmigo, mucha gente me dice que no tengo cara de paciente psiquiátrico. Y Asi termina un día más.

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