jueves, 8 de mayo de 2014

Perversion

Hoy después de hablar con un entrañable amigo psicólogo he entendido a medias varias cosas, me habló sobre mi vida sexual, sobre la genitalidad, que era algo que movía la vida, como una columna vertebral,  me dijo que el trabajo de mi pánico no había curado porque yo me burlaba de la psicoterapia, que mi nivel de perversión era más alta que la del común de personas que conocía, que yo necesitaba acudir a algún lugar donde pudiera recibir psicoterapia, no a un centro de desintoxicación.


Puse en duda por un momento las palabras de mi amigo, pero la Comisión de Ciudadanos por los derechos humanos (CCHR) confirmó el mismo diagnóstico, eran exactamente iguales,  mientras caminaba los kilómetros que estoy tomando por costumbre reflexioné un poco, mi vida sexual comenzó como un mar de culpa deseos negados, no me explayare sobre ella, pero ciertamente ha sido tormentosa, no he sido un violador, pero he de decir que he hecho cosas de las que me avergüenzo, perdí mi virginidad desde los 25 años, pero ustedes saben que la vida sexual no comienza desde ahí, lo cierto es que nunca tuve  quien me enseñara en realidad como llevarla, y ahora, años después de desafueros, de algunos años de intensa promiscuidad, y luego de prácticas no tan inocentes, me doy cuenta que no me he tomado el tiempo para pensar como he estropeado de lo sexual para mi vida, esta revelación no me curara, pero creo que va en camino a algo, y es que parece ser que la mente es una laguna (si se puede hacer tal analogía) los desperdicios que se dejan caer sobre ella perjudican a largo plazo, creo que a veces, uno encierra sus recuerdos en una pared de hielo, de indiferencia, pero ellos laten, y persisten, ya no bajo la forma de imágenes, sino incluso de impulsos que viajan por el cuerpo, son todas esas cosas las que hacen que esta neurosis se haya disparado de tal tamaño, la culpa es la peor de las enfermedades, una conciencia limpia es el mejor regalo, es muy fácil hablar, pero es complicado llegar a equilibrar las cosas, aunque no se ha dicho que me vaya  a echar para atrás.

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